Los semiogros son el brutal resultado de cruces entre humanos y ogros. Son masivamente fuertes pero a menudo sufren de baja inteligencia y son rechazados por ambas sociedades.
Los semiogros son violentos, impulsivos y tienen mal temperamento. Sin embargo, pueden formar lazos con quienes les tratan con respeto. Muchos luchan contra su propia naturaleza salvaje.
Los semiogros miden entre 2.1 y 2.7 metros, con piel de tono variable (verde, gris o marrón). Tienen rasgos faciales brutales: mandíbula prominente, colmillos pequeños y cejas gruesas.
Rechazados por humanos y despreciados por ogros (que los ven como débiles), los semiogros son solitarios. Se llevan mejor con orcos y semiorcos.
Tienden hacia el caótico malvado por su herencia ogra, pero aquellos criados por humanos pueden ser de cualquier alineamiento.
No tienen tierras propias. Vagan como mercenarios, criminales o ermitaños.
Hablan Común y Gigante. Algunos aprenden Orco.
Los semiogros aventureros buscan riqueza, violencia u oportunidad de destacar. Muchos sirven como matones o mercenarios.